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29 oct 2009

RADIOGRAFIA DE LA LIBERTAD DE EXPRESION EN AMERICA LATINA

Oscar Guisoni

Se quejan los periodistas, reclaman los medios, es tema de la prensa internacional. No hay dudas de que la libertad de prensa está bajo acoso en Sudamérica. El único inconveniente, en medio de tanto ruido mediático, es separar la paja del trigo. La polarización política que se vive en algunos países de la región, la densidad de los intereses en juego y la manipulación que en muchos casos de hace de la información hacen que resulte difícil esbozar un panorama claro sobre lo que está ocurriendo. Aún así, vale la pena intentarlo al menos con los cuatro casos donde más alto es el conflicto. Y para ello, nada mejor que comenzar por el país que ha hecho que se enciendan todas las alarmas y al que muchos sindican como el epicentro del problema.

VENEZUELA

Cuando llegó al gobierno en 1.999 Hugo Chávez mantuvo una corta luna de miel con los medios de comunicación. Pero el idilio acabó pronto y se volvió franca hostilidad luego del golpe de estado de abril de 2.002. En el brillante documental “Chávez, inside the coup” (“La revolución no será transmitida”) dirigido por Kim Bartley y Donnacha O’Briain y producido por el prestigioso Channel Four de Londres, se presta especial atención al rol protagónico que jugaron la mayoría de las televisiones privadas a la hora de crear un clima favorable al golpe. Por la mañana un grupo de tertulianos insinúa que Chávez siente un amor homosexual por Fidel Castro, a media tarde un psiquiatra describe por qué el presidente es un insano mental, en el noticiero del mediodía el presentador le pregunta abiertamente a los militares por qué no salen de los cuarteles. Por la noche la misma cadena se queja de la falta de libertad de expresión. A la mañana siguiente del golpe otro grupo de tertulianos agradece a las televisiones más agresivas su labor. “Sin ustedes esto (por el golpe) no hubiera sido posible”. Y cuentan sin complejos cómo se armó la conspiración mediática.
El fracaso del golpe trajo consigo un endurecimiento de la política del gobierno de Chávez hacia los medios, cuyo episodio más significativo fue la negativa a renovarle la licencia a RCTV (Radio Caracas Televisión) en mayo de 2.007. La cadena emite ahora por cable desde su sede en Miami. Mientras la posta opositora la tomaba Globovisión, ya que “Venevisión, propiedad de la familia Cisneros y Televen han ablandado su línea informativa y se han enfocado en el entretenimiento” explica el periodista venezolano Rodolfo Rico entrevistado por Milenio.
Pero el chavismo terminó por confundir el árbol con el bosque y en su intento de protegerse de las agresiones desmedidas de se abocó a reformar las leyes que regulan los medios de comunicación, abriendo la puerta a una restricción de la libertad de prensa. De esa ofensiva es fruto la llamada Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (conocida popularmente como Ley Resorte) aprobada el 7 de diciembre de 2.004. Además de establecer un porcentaje de programación nacional obligatorio y una farragosa descripción de los tipos de programa que se pueden o no emitir a determinadas horas en base a su contenido de violencia y sexo, lo que llevó a situaciones absurdas como prohibir Los Simpson en 2.008 y la suspensión de la emisión de la serie Padre de Familia hace apenas unos días por incitar supuestamente al consumo de marihuana, la ley está repleta de disposiciones que prohíben incitar “al incumplimiento del ordenamiento jurídico vigente” y algunas tan insólitas como la de difundir “mensajes secretos o privados utilizando códigos de signos convenidos”. La ley exige también que se difundan los mensajes del estado en cadena nacional. El principal problema, afirma Rodolfo Rico es que la “institución encargada del cumplimiento de la ley está concebida de tal manera que tiene en su mayoría miembros del gobierno o favorables a el.”
No contento con la elaboración de ese pastiche que es la Ley Resorte, el gobierno de Hugo Chávez pretendió avanzar en la redacción de una Ley de Delitos Mediáticos que abría la puerta a un juicio penal a periodistas y medios que no difundieran “noticias veraces”. La resistencia del sector unida a la fuerte presión internacional llevó al gobierno a retirar el proyecto, aunque algunos de los apartados de la reciente Ley de Educación volvieron a encender todas las luces rojas, como es el caso del numeral transitorio 12 que obliga a los medios “a prestar su cooperación a la tarea educativa” ajustando “la programación para el logro de los fines y los objetivos consagrados en la Constitución”. Detrás del florido lenguaje no hace falta demasiada perspicacia para descubrir las garras del censor.
En su cabalgata desbocada hacia el control de la información, el gobierno de Chávez ha usado todos los artilugios posibles. Eliminó la publicidad estatal de los medios críticos, amplió la oferta mediática del estado – “el Estado venezolano tiene bajo su control: TVES, VTV, VIVE, ANTV (canal del parlamento), Radio Nacional, YVKE Mundial (radio anteriormente de carácter privado)” explica Rodolfo Rico – y en los últimos meses se abocó a cerrar radios críticas con la excusa de que sus licencias habían caducado o no tenían sus papeles en regla. Los profesionales también se quejan de que “el ataque a los medios se suele convertir en ataque a los periodistas” recuerda Rico, como sucedió el pasado 3 de septiembre con el periodista Eligio Rojas del diario Últimas Noticias que fue sometido a un interrogatorio de casi siete horas por la Fiscalía Militar, un hecho que fue denunciado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa.

COLOMBIA

Pero si Venezuela acapara todas las portadas, la vecina Colombia se lleva todos los laureles a la hora de elaborar un ranking continental. El pormenorizado informe de la Fundación para la Libertad de Prensa sobre el estado de la situación en 2.008 no deja lugar a dudas. El organismo, que cuenta con el apoyo de Reporteros sin Fronteras, la Embajada Británica y el National Endowmen for Democracy, refiere 130 violaciones a la libertad de prensa durante el pasado año, y hasta festeja que hayan disminuido las agresiones un 20 por ciento con respecto al año 2.006, cuando se registraron la friolera de 162 ataques. Más adelante, el informe sigue mostrando un moderado optimismo por el hecho que durante 2.008 “no se presentaron asesinatos de periodistas por razones de oficio”, un dato “para destacar en un país como Colombia en el que más de 130 periodistas fueron asesinados en los últimos treinta años”. Son los dos únicos datos optimistas en todo el informe.
Se podría pensar que estamos ante una situación relativamente normal en un país “en guerra”, un argumento que muchas veces utilizan los que quieren disculpar a Colombia por esta anomalía. Pero un examen minucioso del informe deja al descubierto que las violaciones a la libertad de prensa poco tienen que ver con el conflicto que afecta al país. Los grupos paramilitares y la guerrilla de las FARC son responsables apenas del 10 y el 11 por ciento de las agresiones respectivamente. El grueso de los ataques procede del propio estado, siendo los funcionarios públicos responsables del 17 por ciento, las fuerzas del orden un 14 por ciento, los políticos un 2 por ciento y los particulares son responsables de 12 por ciento de las violaciones, mientras que un 33 por ciento de los ataques la Fundación prefiere agruparlos como procedentes de “desconocidos” para “evitar falsas especulaciones”.
“La amenaza sigue siendo la forma más frecuente para coartar la labor de los periodistas” continúa el informe, señalando que sólo durante 2.008 doce profesionales tuvieron que abandonar “su región por cuenta de estas amenazas” mientras que otros dos partieron al exilio. Para dejar en claro hasta dónde es responsable el propio estado de esta situación, el informe concluye que la disminución de los ataques durante 2.008 se debe a que éste no fue un año electoral y acusa también a la administración pública por utilizar descaradamente la distribución de los fondos de publicidad oficial para castigar a los medios críticos con el gobierno de Álvaro Uribe. Esta forma velada de favorecer a los amigos y ahogar financieramente a los díscolos es una práctica común en casi toda la región.
Para evitar las críticas el estado colombiano ha puesto en funciones un Programa de Protección al Periodista implementado por el Ministerio del Interior. Pero en la práctica la efectividad de la medida es mínima. Según el informe de la FLP el 82 por ciento de esas medidas “fueron preventivas pero no se hicieron efectivas” y la Corte Constitucional emitió un fallo en un caso de una periodista que presentó una demanda de protección contra el propio Ministerio del Interior en el que recuerda que “la protección al periodista no puede afectar la libertad de expresión”.

BOLIVIA

A poco de asumir su mandato como presidente de Bolivia Evo Morales señaló a “los propietarios de algunos medios de comunicación” como sus principales “enemigos políticos”. La frase fue considerada como una declaración de guerra por algunos medios y sembró la desconfianza entre los periodistas, que son los que en última instancia se encuentran cara a cara con el gobierno todos los días. “Esto ha dado pie para que sectores afines al gobierno consideren que esa es la luz verde para poder arrinconar a los medios” afirma Carlos Morales, jefe de redacción del diario La Prensa de La Paz, entrevistado por Milenio.
Pero aunque muchos emparentan al gobierno de Evo Morales con el de Hugo Chávez como si estuvieran cortados por la misma tijera, la situación boliviana dista mucho de parecerse a la venezolana. Si algo los une, en principio, es la guerra encarnizada que algunos medios privados, como es el caso de la cadena televisa Unitel en Bolivia, han emprendido contra ambos mandatarios. Aunque al igual que Chávez, Morales pretendió introducir en la reforma de la Constitución “un par de proyectos que fueron considerados por los periodistas como atentatorio contra la libertad” explica Carlos Morales. Ante la presión, los proyectos se retiraron y la nueva Carta Magna “apunta a una autorregulación del sector” sostiene el jefe de redacción de La Prensa, quien sin embargo recuerda que “la Asociación Nacional de la Prensa declaró el año 2.008 como el más preocupante para la libertad de expresión” debido a las múltiples agresiones que han sufrido periodistas en cobertura pertenecientes a medios críticos.
Al propio Carlos Morales le tocó afrontar el más sonado de esos episodios cuando el diario La Prensa denunció un caso de contrabando en el se sospechaba la participación del presidente. La noticia fue publicada en portada el 9 de diciembre de 2.008 y provocó una reacción desmesurada del gobierno. Mientras voces anónimas amenazaban de muerte al jefe de redacción del periódico y a otros profesionales, Evo llamó al periodista que había firmado el artículo a que subiera al estrado desde el que estaba hablando para que le demostrara dónde estaba escrito que él había dado “luz verde a los contrabandistas” como afirmaba el título del artículo. “Es el presidente, no puede reaccionar así” afirma Carlos Morales. El gobierno cometió otro error de bulto al iniciarle juicio penal al periódico por la publicación de la noticia, aunque luego retiró la acusación del ámbito de la justicia y el tema quedó en manos del Tribunal de Imprenta, el órgano que la ley boliviana establece para dirimir estos casos. El episodio no ha terminado de dar sus últimos coletazos, ya que el Tribunal aún no se ha pronunciado, pero sirve para ilustrar el clima de tensión que existe entre los medios y el gobierno. El jefe de redacción de La Prensa reconoce que “algunos medios de comunicación tienen con este gobierno posiciones más políticas de confrontación, como es el caso de algunos canales de televisión, pero de ahí a considerar que todo el bloque de medios y periodistas son enemigos políticos me parece que es sumamente peligroso”. Carlos Morales terminó denunciando este caso ante la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la OEA en Washington y el episodio motivó la visita de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) al país.
Desde el gobierno de Evo Morales se argumenta que los medios han emprendido una guerra a cara descubierta contra la administración del Movimiento al Socialismo y señalan como causa de su enfado la decisión de potenciar los medios de comunicación del estado (el gobierno ha puesto en pie recientemente un periódico estatal y ha potenciado la TV pública) al tiempo que resaltan que no se ha clausurado ni negado derechos de emisión a ninguna cadena televisiva, y minimizan los episodios de violencia registrados en los últimos tiempos contra periodistas que estaban cumpliendo con su labor, como es el caso de los trabajadores de la red Unitel que fueron tiroteados por fuerzas de seguridad en el desarrollo de una cobertura el pasado agosto.

ARGENTINA

Si en Bolivia el conflicto es solapado en Argentina es una guerra abierta. El gobierno de Cristina Kirchner no tuvo ni siquiera una corta luna de miel con los medios. A pocos meses de asumir en diciembre de 2.007 la mandataria envió un proyecto al parlamento para subir los impuestos a la exportación de soja, la principal fuente de riqueza del país. Los grandes medios de comunicación, con el grupo Clarín a la cabeza - con fuertes intereses en el sector agropecuario -, comenzaron a torpedear al gobierno. La presión fue tanta que sectores afines a la administración Kirchner terminaron abandonando el barco y la medida naufragó en el parlamento.
Un año más tarde, en una operación que estos mismos medios vieron como una venganza, Cristina Kirchner envió al Congreso una propuesta para modificar la Ley que rige la actividad del sector. Mientras que la legislación vigente era una herencia de la dictadura militar (1.976-1.983), la nueva propuesta, según explica a Milenio el periodista Horacio Verbitsky, presidente del prestigioso Centro de Estudios Legales y Sociales “esta basada en los 21 puntos elaborados por la Coalición para una Comunicación Democrática que reúne a unas 300 organizaciones de la sociedad civil que trabajaron durante años en su elaboración”.
De poco sirvieron esos argumentos democráticos para los grandes grupos multimedios, que no tardaron en poner el grito en el cielo acusando al gobierno de querer elaborar una “ley mordaza” para controlar la información. El principal punto del conflicto: la limitación que la nueva ley impone a la existencia de monopolios que controlen sectores claves del mercado. Con la nueva normativa, finalmente aprobada por un amplio espectro parlamentario, los propietarios de un canal de TV abierta no podrán operar en el sector de la TV por cable, un medida que pega en el corazón de uno de los negocios más lucrativos del Grupo Clarín, propietario de Canal 13 y que controla cerca del 90 por ciento del mercado de TV por cable. La nueva ley impide también tener más de 10 licencias de radios, una medida que sólo afecta a un pequeño grupo de multimedias, entre los que también se encuentra Clarín y el grupo español Prisa, editor del diario El País al tiempo que favorece la concesión de licencias a ONGs y asociaciones sin fines de lucro. Otra de las medidas polémicas establece una cuota mínima de producción nacional.
Mientras una parte importante de los medios menos concentrados apoyaba la promulgación de la nueva ley, los grandes grupos alegaban que el estado tendría ahora el control de la comunicación por el diseño que se escogió para la autoridad de aplicación de la normal legal. “El modelo de la autoridad es parecido al de la Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU” afirma Verbitsky mientras que en la Ley anterior de “la dictadura estaba integrado por las Fuerzas Armadas y los Servicios de Inteligencia”, una anomalía que se había subsanado por decreto presidencial con el retorno de la democracia.
Para terminar de despejar las dudas Cristina Kirchner decidió acompañar este proyecto con otra medida de gran calado que es “el envío al Congreso del proyecto de despenalización del delito de calumnias e injurias en caso de interés público que es una vieja aspiración de todas las organizaciones de Derechos Humanos” concluye el presidente del CELS. Si se aprueba esta modificación, Argentina se convertirá en uno de los pocos países latinoamericanos en los que dejará de existir esta figura penal, auténtica espada de Damocles que pende sobre los profesionales de la prensa en la mayor parte del continente.

Publicado en Milenio Semanal, México.

28 feb 2008

ESCUCHA LA PALABRA DELIRANTE DEL SEÑOR

“España se rompe”, “los católicos están siendo perseguidos” por los rojos resucitados nietos de los muertos republicanos en la Guerra Civil – como es caso de José Luís Rodríguez Zapatero, cuyo abuelo fue fusilado por los franquistas, “la familia está amenazada” porque el único matrimonio que merece llamarse tal es entre un hombre y una mujer – en alusión a la ley que permite las bodas gays, “el gobierno se ha rendido ante ETA”. El oyente de la cadena COPE, la segunda radio más escuchada en España, puede llegar a creer en ciertos momentos que el país está al borde de una segunda confrontación civil. La emisora, propiedad de la Conferencia Episcopal, es la punta de lanza de la estrategia del Papa Benedicto XVI para movilizar al catolicismo más radical participando activamente en la lucha política por desplazar del poder al Partido Socialista, autor según la cadena de las mayores tropelías que se hayan cometido en el gobierno de España desde los tiempos de la República.
Ni siquiera el Rey Juan Carlos se ha salvado de la contraofensiva clerical. El periodista estrella de la cadena, Federico Jiménez de Losantos, que conduce el popular programa de la mañana, ha llegado incluso a pedir la abdicación del Rey por considerar que es demasiado amigo de los socialistas, con los que supuestamente se lleva mejor con el Partido Popular y sobre los que no ejerce su poder moderador. El monarca se enfadó tanto que cuando una de las amigas políticas de Losantos, la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, del ala más dura del PP, le pidió un “trato más humano” para con el periodista, le respondió con cajas destempladas al mejor estilo “Por qué no te callas”. “Le he dicho a Rouco Varela – cardenal de Valencia y uno de los más conservadores de la jerarquía – que recen menos por mi y la monarquía y se ocupen más de la Conferencia Episcopal que controla la COPE”. En la cena privada en la que ocurrió el incidente se hallaba incluso el embajador argentino Carlos Bettini, que fue testigo del episodio.
Pero la lengua de Jiménez de Losantos es mucho más larga y ya le ha costado a la cadena miles de euros en condenas judiciales. El periodista fue, junto al diario El Mundo, uno de los principales promotores de la famosa “teoría de la conspiración” que intentó atribuir los atentados islamistas del 11 de marzo de 2.004 primero a ETA, tal y como hizo el PP aún en el gobierno esos días, y luego a una supuesta confabulación entre los separatistas vascos, el terrorismo islámico, los servicios secretos marroquíes y policías afiliados al Partido Socialista. Semejante desatino descartado por la justicia en la sentencia del juicio del 11-M que concluyó el año pasado, le ha costado una demanda por parte de los policías implicados que está pendiente de resolución judicial. El Sindicato de Policías llegó a llamarlo “el terrorista de la Iglesia”. Según Jiménez de Losantos, el PP fue desalojado del poder en 2.004 por un “golpe de estado”.
Entre los enemigos que el conductor y la cadena han sabido cultivar, el principal es sin duda alguna José Luís Rodríguez Zapatero. “Liberticida”, “nieto del anticristo”, “niña del exorcista”, “enemigo del catolicismo”, el primer ministro español es “el diablo” personalizado. La tensión con el gobierno llegó a extremos tales que la diplomacia española de quejó directamente al Vaticano de los ataques de la COPE, dándole un cariz similar al de una injerencia en asuntos internos de un estado extranjero.
Maoísta en su juventud y neocon de los primeros, cuando pocos se animaban a tanta barbaridad, Losantos fue también el autor de la broma a Evo Morales, cuando apenas unas horas después de su triunfo electoral un actor del programa, que imita a la perfección a Zapatero, lo llamó para felicitarlo como si fuera el primer ministro español y comenzó a hacerle un discurso de apoyo a su alianza con Hugo Chávez y Fidel Castro que dejó al flamante presidente boliviano desconcertado. Después Federico dijo que Evo era un “indio vendedor de coca”. El episodio terminó con un incidente diplomático y un pedido de disculpas de las autoridades españolas a Bolivia. La Iglesia ni siquiera se pronunció.
Mientras compara a los catalanes con Adolf Hitler y los acusa de querer “anexionarse partes de España”, habla de “invasiones musulmanas” cada vez que una patera con africanos llega a las costas del país y llama “el gorila rojo” a Hugo Chávez, Jiménez de Losantos cumple también con su rol de movilizador de multitudes hacia los actos que promueve la jerarquía eclesiástica en “defensa de la familia” y en los que se pueden oír discursos del Papa Benedicto XVI en directo en un nuevo concepto de mitin global. En la última de estas manifestaciones, que tuvo lugar el pasado 30 de diciembre, los obispos llegaron a afirmar que el gobierno de Zapatero violaba “los derechos humanos” ante una multitud enardecida en las calles de Madrid.
Son también católicos movilizados por las ondas envenenadas de la COPE los que boicotean las clínicas abortistas, hasta el punto tal de que éstas por primera vez en la historia convocaron a un paro para protestar por el acoso, mientras llaman a los jueces y alcaldes a alegar “objeción de conciencia” para no casar a los homosexuales en una clara apelación a la insubordinación civil contra una ley aprobada por el parlamento. “Con Zapatero no hay libertad” se queja ante sus acólitos cada mañana Jiménez de Losantos. Cómo sería si la hubiera.

10 jul 2006

Entrevista con Quique Sanchez Flores

Hijo de Isidro Sánchez, lateral del Real Madrid en los tiempos de Alfredo Di Stefano y de Carmen Flores, hermana de la gran Lola, Quique Sánchez Flores es un bicho raro del fútbol español. Al igual que su padre formó parte del Real Madrid en los tiempos de Laudrup, Hierro, Redondo y Martín Vázquez, hasta que le llegó la hora de colgar los botines y no pudo, o no quiso, alejarse de los estadios. Fue entonces que emprendió la difícil tarea de ser Director Técnico en el ultra competitivo fútbol español. Dio sus primeros pasos en Getafe, un equipo pequeño que luego de su paso ya no abandonó la Primera División, hasta que lo llamó el Valencia, uno de los grandes clubes ibéricos. El Barcelona le arrebató el sueño de lograr el título este año, pero sus objetivos de volver a colocar al club entre los primeros de España y de llevarlo a la Champions League la próxima temporada se ha cumplido. De verbo ágil como sus piernas y con la mirada amplia que sólo tienen los que como él se han criado mamando arte y fútbol en cada rincón de la infancia, Quique se confiesa a Playboy en esta entrevista exclusiva.

P: He oído decir que crees fervientemente en la genética. Y los que vieron a tu padre jugar juran que tu tenías jugadas idénticas a las suyas, ¿es cierto?

Q: Si, claro. Aunque eran épocas muy distintas, pero nuestra forma de jugar, además de hacerlo los dos por la banda derecha y con el número 2, eran muy similares. Éramos laterales ofensivos, él muy ofensivo para su época y yo un lateral moderno para mi tiempo.

P: ¿Se ha perdido esa forma de jugar antigua, ese fútbol intuitivo y pasional de antaño? Alguna vez te he oído decir que los jugadores ahora corren más y piensan menos…

Q: Si, están muy mecanizados, automatizados. Sobre todo en el aspecto defensivo están muy controlados y el jugador pierde libertad e instinto. Hoy en día el equipo que no está organizado, que no cumple con ciertas obligaciones, da la sensación de que está despistado y es más vulnerable a la derrota.

P: ¿Eso sólo pasa en Europa o también lo ves en el fútbol latinoamericano actual?

Q: El fútbol latinoamericano lo veo más abierto, más genial. Tiene más espacios, está menos organizado sobre el campo. En Europa, sobre todo en las grandes ligas, como España, Italia, la sensación es que nos encontramos con un fútbol más táctico.

P: ¿No será que se ha vuelto muy industrial? ¿O es que hay demasiado dinero?

Q: Es una pesadilla que se muerde la cola. Es más industrial, se mueve mucho dinero… Hay demasiados “objetivos” que se deben cumplir para satisfacer a los dirigentes. Eso obliga a que los entrenadores sean menos arriesgados, menos atrevidos. Y eso nos obliga más a recurrir a la táctica. Es un círculo muy difícil de romper.

P: ¿Qué es más estresante? ¿Jugar o entrenar?

Q: Entrenar, obviamente. Tienes que pensar más. Y jugar es más divertido y salvaje. Aunque después de conocer las dos profesiones me quedo con la de entrenador.

P: Se dice de ti que primero marcabas y después jugabas, ¿es cierto?

Q: Más o menos. Cincuenta y cincuenta. Era un marcador que me tocó jugar frente a delanteros muy buenos y luego tenía siempre la virtud de estar en el campo con la pelota.

P: ¿Hay alguien hoy en el Valencia que se parezca a ti?

Q: Salvando las diferencias, creo que Miguel. Es superior a mi en cuanto a fortaleza física pero tiene esa capacidad para ir arriba y abajo desbordando rivales y llegar al área contraria como lateral, en eso nos parecemos.

P: Ese ambiente en el que te has criado de músicos, artistas, bailarines, que rodeaban a tu tía Lola ¿cómo te ha influido eso después? ¿relacionas el fútbol y la música cuando te pones a trabajar?

Q: El fútbol es una forma de arte. Los futbolistas somos muy corales, somos como bailarines, nos tenemos que aplicar con sentimiento, con coordinación. Y tenemos que tener una sensibilidad muy especial. Todo eso lo he bebido en ese mundo genial de mi infancia, donde se respiraba improvisación por todos lados. Todo eso luego me sonaba parecido cuando empecé a jugar, todo tenía su lógica dentro de esa mirada.

P: ¿Lola nunca te contagió la pasión por el canto? ¿Te has puesto a cantar alguna vez?

Q: No, no. Cantar no. Ya tengo demasiada familia que lo hace, mi tía, mi madre, mis sobrinos. El árbol genealógico de la familia parece que se dividió en dos ramas: la física se dedicó al fútbol, la artística a la música.

P: Y a parte de tu padre ¿quién fue el que más te impregnó de fútbol en tu infancia?

Q: Alfredo Di Stefano. Es mi padrino y muy amigo de mi padre. Cuando entró en el Valencia en los años 70 mi casa se llenó de camisetas, de jugadores del Valencia que pasaban por ahí. Y eso no sólo hizo que me empezara a apasionar por el mundo del fútbol, sino que también me volviera valencianista. Y mi hermano Isidro, que es un año y medio mayor que yo y que siempre me llevaba de la mano a los campos donde mi padre jugaba. Todo eso fue abonando el terreno…

P: Tienes también fama de ser uno de los pocos intelectuales que hay en el mundo del fútbol. Una especie de Valdano contemporáneo…

Q: No. Jorge tiene una visión muy grande no sólo del fútbol sino de la vida en general, maneja muchos instrumentos. Yo manejo los justos, pero me gusta manejarlos bien. Me gusta la lectura, la música, el cine. En suma, no creo que me guste nada que no le guste a una persona normal, virtudes que no solemos utilizar mucho los que estamos en este mundo porque estamos demasiado impregnados por el deporte.

P: ¿Qué te gusta leer cuando estás en casa, relajado y tranquilo?

Q: Un poco de todo. Me gusta Benedetti, García Márquez, me encanta la novela sudamericana. Esa forma de expresarse me inspira mucha sensibilidad, se respira mucho sentimiento. Me gusta también leer biografías, historias reales. Leo bastante y un poco de todo.

P: ¿Y la música?

Q: Me gusta todo tipo de música. El soul, el funkie, el pop, el hip hop.

P: ¿Esa sensibilidad te ha hecho entrar en conflicto alguna vez con el ambiente del fútbol? ¿Has sentido que chocaban internamente las dos sensibilidades?

Q: No, lo he vivido siempre de un modo muy natural, aunque da la sensación de que cuando surge un personaje al que le gusta algo más que la pelota parece que estuviera en contra del fútbol y eso no es así. Creo que estaría muy bien a que a mucha gente del fútbol le gustara el fútbol y viceversa. Son mundos complementarios y sería bueno que pudiéramos unirlos más.

P: Una muestra de esa unión se verá ahora con el documental que prepara Emir Kusturika sobre Maradona…

Q: Me encantaría verlo. Maradona es un personaje admirable y una referencia interesantísima dentro de la historia del fútbol.

P: No eres de los que critica los comportamientos de Diego fuera de las canchas, ¿verdad?

Q: No, no, no. Para nada. Creo que es un genio como pudo ser Lola Flores en el mundo del arte él lo es en el fútbol. Todos pensábamos que no iba a poder darle vuelta a su vida y finalmente se la dio y eso me alegró mucho. Creo que es un personaje muy vital, muy sensible y hay que comprenderlo.

P: ¿Ves a algún Maradona en el fútbol contemporáneo?

Q: No, no lo veo. Maradona era de esos jugadores que provocaba que uno se sentara a ver un partido de fútbol sólo para verlo jugar a él. Y eso que había 22 jugadores en la cancha, pero uno sólo se sentaba a ver a Maradona. Nunca más he vuelto a sentir algo similar. Esa sensación de decir “voy a sentarme a ver que inventa Diego hoy”.

P: Juguemos un poco. Sin pensar. Te nombro a algunos futbolistas y me dices lo primero que se te viene a la mente. ¿Ronaldinho?

Q: Distinto. Necesita más del apoyo colectivo para desequilibrar un partido. Menos capacidad para englobar el juego de todo el equipo.

P: ¿Messi?

Q: Muy bueno. Ha sido la alternativa triunfal del Barcelona esta temporada. Aportó algo distinto. Todo lo demás ya lo tenían, vino Messi y marcó la diferencia.

P: ¿Aimar?

Q: Es un jugador desequilibrante, capaz de inventar jugadas imposibles a lo largo de un partido y quizá lo que le está haciendo falta es que pisar más el área. Juega en zonas muy difíciles del campo y salir vencedor de esas zonas es muy complicado.

P: ¿Kluivert?

Q: Ha sido un grande pero tuvo una temporada muy difícil. Fue un jugador muy destacado pero ahora anda peleado con las lesiones y eso lo atenúa.

P: Un monstruo en retirada: Zidane.

Q: Es una pena. Se nos va un jugador bello, con una gran elegancia y una inteligencia permanente, que siempre ha tenido unas salidas extraordinarias. Pero es la ley del fútbol…

P: Se retiran mucho más jóvenes los jugadores en Europa, si comparamos con América Latina…

Q: El ritmo también es mucho más lento, eh (risas).

P: Imagínate que mañana el Valencia viene y te dice que tienes todo el dinero del mundo para hacer un fichaje para la próxima temporada, ¿con quien sueña Quique? ¿a quién quisieras tener en el club?

Q: No tengo grandes sueños. Creo que hay jugadores muy interesante, pero no me traería los más bonitos. Me gustaría Essien, del Chelsea. Me traería a Henry, del Arsenal.

P: Ese es un sueño de alto vuelto… ¿Y en el Valencia ya te han dicho algo al respecto? ¿les has contado el sueño?

Q: No, no se me ocurre. No suelo contar mis sueños en el club (risas).

P: ¿Cómo ves el próximo Mundial? ¿Quién va a ser la sorpresa? Todo mundo apuesta sus fichas por Brasil, ¿será así?

Q: Brasil tiene eso siempre. Es un equipo tan “publicitado” que nunca se sabe muy bien dónde empieza la publicidad y dónde acaba el aspecto futbolístico. Siempre soportan una enorme presión. Es un equipo de grandes jugadores, los mejores del mundo, que no siempre sabe manejar esa presión. Vamos a ver. Brasil es un colectivo muy, muy potente, pero luego hay selecciones con un arraigo y un peso tremendo, a las que no podemos subestimar. Hablo de Italia, de Argentina, de la misma Alemania, que al jugar en casa siempre hay que darle una chance.

P: Aunque parece que están de capa caída los alemanes.

Q: Si, es cierto. Pero el hecho de jugar en casa y ser tan competitivos los hace muy peligrosos. Y será también un Mundial abierto a la aparición de un equipo sorpresa, como ocurrió en el último campeonato Europeo con Grecia. O como ocurrió en otros mundiales con algún equipo africano.

P: ¿Y tienes algún candidato a ocupar ese puesto de “equipo revelación”? Suena mucho Costa de Marfil…

Q: Hum. Son jugadores muy veloces, muy físicos, pero no lo sé. No sé si tienen tanto como para acabar siendo un equipo revelación.

P: ¿Has visto jugar a la selección mexicana?

Q: No, no los he visto. Siempre aparecen en las competiciones grandes y es ahí cuando los empezamos a ver a los mexicanos, tal vez porque sea una liga que no está muy vendida fuera de su país. Así que aquí vemos sus resultados pero no a sus jugadores, salvo que uno se interese particularmente. Creo que tienen un campeonato de nivel, pero no tienen demasiada llegada a España.

P: ¿Y España como llega a este Mundial?

Q: Con muchas dificultades. Primero, porque no tenemos historia y eso pesa. Cuando llegas sin historia a éstos ámbitos es muy difícil que te respeten. Además, un Mundial depende mucho de los jugadores y nosotros a nivel individual no destacamos, somos mejores a nivel colectivo.

P: ¿Te gusta Aragonés como técnico de la selección¿

Q: Si, es alguien que huele al fútbol, que lo olfatea y eso me gusta.

P: ¿Y jugadores? ¿Quiénes crees que van a dar el gran salto?

Q: Yo tengo mi preferido y es Kaká. Me parece un jugador soberbio. Es brillante, efectivo y al mismo tiempo hermoso. Es el jugador del que más espero.

P: ¿Te gustaría tenerlo en el Valencia?

Q: Ese no lo nombré ni como sueño… (risas)

P: Se que no te gusta hablar de los clubes rivales, pero la tentación es grande. ¿Cómo ves al Madrid de hoy comparado con el club que conociste en tus tiempos?

Q: Muy distinto. El Madrid actual es mucho más desordenado, más convulso. Mucho más preocupado por la imagen que por el resultado. Antes el resultado estaba antes que la imagen y ahora es al revés.

P: ¿Si te hubieran llamado para ser entrenador de este Real Madrid en crisis hubieras ido?

Q: Es muy difícil. Sobre todo porque estoy muy bien en el Valencia y con ganas de seguir. La distancia física entre Madrid y Valencia, en cuanto a territorio, es poca (no más de 350 km.) pero la distancia mental es muy grande y no están las cosas como para hacer ese tipo de trasvases.

P: ¿Te quedaste con un buen recuerdo de tu paso con el Madrid, de todos modos?

Q: Si, claro. Estuve dos temporadas como jugador y otra como entrenador de los chicos menores de 20 años, con los que ganamos un campeonato y me dejó muy buenos recuerdos. El Madrid siempre me trató muy bien. Soy madrileño de nacimiento y siempre tuve buen feeling con el club.

P: Otro equipo en el que has dejado huella es el Getafe. Se dice que después de tu paso esta escuadra pequeña parece haber llegado a Primera con ánimo de quedarse mucho tiempo…

Q: Si, lo dejamos bien apuntalado. Fue un año muy difícil el que me tocó estar al frente del equipo, porque con muy poco presupuesto tuvimos que lograr un objetivo muy ambicioso, y al final salió bien. Y ahora es más sencillo para el Getafe permanecer en primera porque cada año pueden ir sumando más jugadores de calidad y han seguido acertando con los técnicos, algo muy importante.

P: Hablando de clubes pequeños, ¿qué te ha parecido la proeza del Villareal en la Champions?

Q: Creo que cada año llega a esas altura un club pequeño porque no tienen presión, no tienen nada que perder y eso les permite llegar muy lejos. Hubiera sido una auténtica sorpresa que llegase a la final, pero la verdad es que se lo tenían merecido. El problema lo tendrán ahora, porque luego de haber pasado por un desafío tan importante se les presentarán las dificultades en la próxima temporada.

P: ¿Crees que Riquelme en el Mundial tendrá un papel tan destacado con la selección argentina como el que tuvo en el Villarreal en la Champions?

Q: No creo. Pienso que Riquelme necesita sentir muy protagonista y no se si Argentina está como para darle ese lugar en estos momentos. Tiene demasiados buenos jugadores a su alrededor. De todos modos siempre me ha parecido un gran estratega.

P: Y ahora, como para terminar “el partido”, hablemos un poco del doping… ¿Es un problema resuelto en la Liga española o sólo está oculto en estos tiempos?

Q: No, está muy controlado. Hay muchos controles sobre las sustancias que se consumen y los jugadores son mucho más responsables. Saben que si infringen las reglas hay un gran castigo y eso ha hecho que ya no les interesa tanto el doping, sino que prefieren cuidarse y salir a competir como corresponde.

9 jul 2006

Benedicto te da sorpresas

Por Oscar Guisoni

El V Encuentro Mundial de la Familia que se desarrolla en Valencia, monopolizado por el Opus Dei, no ha logrado tapar el debate que sacude los cimientos de la Iglesia Católica desde que Benedicto XVI fue elegido Papa a finales de abril del año pasado. Ya en esa ocasión, las paredes del Vaticano se poblaron de voces llegadas de todo el mundo que clamaban por un aggiornamento doctrinal que acercara a la jerarquía católica al convulsionado mundo globalizado del siglo XXI. Desde los sacerdotes africanos que no ocultan sus relaciones sexuales con las mujeres de las tribus en las que trabajan, al tiempo que defienden el uso del preservativo en un continente azotado por el SIDA, hasta los más eclécticos y progresistas teólogos latinoamericanos y europeos, clamaban por una reforma con mayúsculas que acabara con el abismo cada vez mayor entre la iglesia y sus fieles.
La elección de Joseph Ratzinger como Papa hizo presumir que esas voces no serían oídas tampoco ahora. Es más: muchos creyeron que el espíritu del Concilio Vaticano II iba a terminar por desvanecerse de modo definitivo, maltrecho ya como estaba por los golpes que subrepticiamente le había propinado Juan Pablo II en sus últimos años de vida.
Pero el Papa alemán no ha dejado de sorprender a propios y extraños durante su primer año de pontificado. Y a pesar de ser considerado como el gran guardián de la ortodoxia, su estatura intelectual y su prudencia a nivel político han terminado por demostrar que el personaje es más complejo de lo que se pensaba.
Su encuentro con Hans Küng, el máximo exponente de la disidencia teológica a nivel europeo, a principios de este año; su defenestración del dirigente de los Legionarios de Cristo y presunto pederasta Marcial Maciel, sancionado por la Santa Sede el 19 de mayo pasado y su insólita visita al campo de exterminio de Auschwitz, muestran un Ratzinger diferente al que todo el mundo esperaba después de su duro discurso contra la dictadura del relativismo pronunciado días antes de ser elegido Papa.
Fuentes cercanas a la Curia Española más progresista afirman que es tan fuerte la presión dentro de los muros vaticanos que Benedicto XVI está obligado a ejercer de equilibrista en medio de un campo minado. Su única Encíclica hecha pública hasta el momento refleja con claridad estas tensiones, que en el encuentro valenciano han vuelto a salir a luz. En ella su Santidad no sólo reivindica la memoria de Juliano el Apóstata, toda una herejía teológica de alto vuelo, sino que llega a reconocerle al marxismo “algo de verdad” en su crítica a la acción caritativa de la Iglesia. Lo que se dice, un auténtico terremoto doctrinal en una institución que otorga a las palabras un valor supremo.
Quienes pensaban que Joseph Ratzinger iba a ser un Papa con bajo perfil internacional, extremadamente endógeno y eurocéntrico, también están a punto de llevarse una sorpresa. Siguiendo la senda de su predecesor, que apuntó contra el mundo comunista y aportó algo más que un grano de arena a la hora de derribar la cortina de hierro, Benedicto XVI está centrando su mirada en China. Una jugada política de alto vuelo en clara sintonía con la Casa Blanca y que tuvo su punto de arranque durante su primera ronda de nombramientos cardenalicios, cuando el Papa elevó de rango al obispo disidente chino Joseph Zen. Zen lidera a la Iglesia católica clandestina en China, en abierta oposición al régimen que sólo reconoce a una supuesta iglesia oficial dirigida por el Partido Comunista. Su objetivo es sacudir los cimientos de la última mega dictadura que queda en el planeta y abrir al mundo occidental un enorme mercado de más de 1.300 millones de almas.Pero todo esto no logra contentar a sus críticos. Y mucho menos a los disidentes internos. Los católicos de a pié, sobre todo los que están más en contacto con el mundo cotidiano, esperan que el Vaticano comience a reconocer la enorme complejidad del mundo globalizado con su cada vez mayores desigualdades económicas y sociales, abandone sus posturas extremas en defensa de la familia tradicional y deje de lado su conservadurismo a la hora de criticar a la ciencia que experimenta con células madre en busca de una solución a enfermedades como el cáncer y el SIDA. Si no lo hace, advierten cada vez con voz más alta, el mundo occidental, la cuna del cristianismo, continuará con su andadura hacia una sociedad cada vez más laica y